LAGUNA NEGRA, Pablo García Naranjo

¡Acción y vísceras! Esvásticas, camisas hawaianas, combates ilegales,

rayas de coca y mujeres fatales del calibre treinta y ocho!

 

El reclamo que nos ofrece la contraportada de Laguna negra puede hacer pensar en la autoparodia, lo que en mi opinión es uno de los errores de este género, tendencia, cajón de sastre un poco a veces, que conocemos como PULP.

Aquí estamos una semana más, en el altar de la Literatura
Aquí estamos una semana más, en el altar de la Literatura

Pero al abrir el libro (bueno, y empezar a leerlo) os encontraréis con un tono bien diferente. El viaje en lancha a través del Amazonas, que a la vez es un viaje a los recuerdos del personaje Oskar von Leuze, nos demuestra la buena ciencia de García Naranjo. Una prosa sencilla, pero que sabe recrearse en los pasajes clave. Un conocimiento más que exhaustivo del contexto. Y una caracterización rápida de los personajes secundarios que me ha recordado al maestro Raymond Chandler. Dicho de otro modo: la novela se toma en serio a sí misma desde la primera página, lo cual es de agradecer.

Treinta años después de la derrota, el Reich de los mil años era el cadáver de un dios muerto.

Y yo quería alimentarme de las migajas rancias de su plato.

 

Oskar von Leuze es un descendiente de nazis. Un hombre rico y vacío, torturado por el tedio, que invierte su fortuna en desenterrar los fantasmas del pasado. Su búsqueda lo conduce a Laguna Negra, una base del Tercer Reich en la selva amazónica. Allí su impaciencia y sus ansias de emociones lo llevan a realizar actos impulsivos, que de paso aceleran la trama.

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El tedio vital de Leuze es el que inicia la secuencia de acontecimientos que componen la novela, lo cual tiene su lógica. Sus ansias de divertirse, de sentir algo, son el mejor cómplice del lector.

¿Qué queremos al abrir un libro sino experimentar esas emociones? Huir de la rutina, del aburrimiento, de los propios fantasmas. Al menos mientras dure la lectura.

Güelcom tu Maiami, Bienvenidos a Miami
Güelcom tu Maiami, Bienvenidos a Miami

En el segundo capítulo somos transportados al verdadero contexto de la novela. Diez años en adelante, 1979, la guerra de la droga en Miami. Ya conocéis el panorama: derroche de testosterona, música salsa, sangre y muerte en el paraíso de las palmeras. Miami Vice, Tony Montana, etc.

Escenario que García Naranjo conoce bien y que, se nota, le ha hecho pasar muchos ratos de diversión. Y en la escena más peliculera posible, ya clásica, de dos tipos esperando de noche en un automóvil, se deja ver nuestro protagonista: Hudson Cardozo.

Una sonrisa ancha, de coral, sombreada por un bigote que iba a morir a la barbilla.

Hudson Cardozo, detective de narcóticos, cubano, musculado, negro. Con su doble moral y su camisa hawaiana. Y el bigote, claro. Estará ahí siempre: un recordatorio de lo hortera y lo hombre que es el personaje. Ochentero, muy ochentero.

—Indisciplinado, negligente y con tendencia a la violencia.

—Ha sabido usted calarme con sólo un vistazo, señorita Aaron. Pero dejemos de hablar de mí.

El punto de partida es parecido al de otras de estas historias de extrarradio y corrupción: una nueva droga ha llegado a la ciudad. Droga que guarda su relación con los experimentos nazis de Laguna Negra, en el Amazonas. Droga que viene a adulterar un poco esta realidad de yonquis, violencia absurda y detectives envenenados de cinismo. Es decir, que convierte esta peli de policías y traficantes en algo más. 

—Ojos de pez y sangre… esta ciudad está loca.

—Ahora es cuándo desea que todo se quede en una guerra de drogas, ¿verdad, teniente?

Los diálogos son potentes. Puñetazos a nuestro placer estético, herencia de esos personajes duros, líricos, que tienen que decirlo todo en un par de frases.

No todo van a ser elogios; a veces la acción de Laguna Negra resulta un poco confusa. No es fácil narrar por ejemplo un tiroteo entre cuatro hombres en una habitación que pronto se queda a oscuras. Pero por desgracia, la literatura no es el cine, donde una sucesión de imágenes bastan para dar una impresión de lo que está sucediendo. Es un recurso valiente el de García Naranjo, aplicando el tono cinematográfico al papel, aunque no siempre funciona.

MIAMI VICE, (from left): Don Johnson, Philip Michael Thomas, 1984-1989. Credit: Universal Television/Everett Collection
LAGUNA NEGRA mezcla películas de narcotraficantes y horror.

Pero la trama está bien hilada, y en seguida relacionamos la historia de Leuze con la de Cardozo. La pista de la nueva droga conduce al detective ante algo horrible, tan inquietante y primigenio como el mar. Una maldad que viene de las aguas. Fría, viscosa y carente por completo de empatía.  Un mal sobre el que García Naranjo nos ha ido dando pistas, para que nos sintamos listos y a tono con la trama. Para que sepamos más de lo que sabe nuestro héroe, Hudson Cardozo, y podamos horrorizarnos ante el peligro hacia el que avanza el policía negro del bigote.

Pero Hudson, criado en un ambiente hostil, no tiene miedo de mirar al peligro a los ojos, ni tampoco de combatirlo de cerca. Criatura sobrenatural o no, posee un remedio infalible para todo aquel que intente acabar con su existencia. Sus puños.

 —Te voy a matar.

—¿Y cómo lo harás, detective? Nadie muere de una palmadita en la espalda y una regañina.

—Lo voy a hacer a hostia limpia.

Acabado este arranque frenético, llega el primer giro de la historia. El ritmo de la narración se vuelve más pausado y nos permite conocer el ambiente en el que se mueve Cardozo. También algo de su mundo interior.

Cardozo, un hombre de moralidad laxa pero con unos pocos principios morales inviolables. Recuerda en algunos momentos al Wendel White de James Elroy. O al policía que también interpreta Russell Crowe en American Gangster, y que a su vez usa camisas hawaianas. Pero no te ilusiones, Russell, que no creo que seas contratado para la adaptación cinematográfica de Laguna Negra. El betún de Judea no te sentaría bien.

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De esta fase de la historia, que se lee bien, lo más interesante es descubrir la conexión de Cardozo con el cartel de la droga. Lo cual me hace criticar el hecho de que la sinopsis de la novela ya presente al policía como corrupto, pues te chafa la diversión de descubrirlo por ti mismo. Pero bueno, pecata minuta, no es algo tan grave.

Unas escenas de peli de narcos y algunas referencias musicales y guiños a la Marvel más tarde, la bestia aparece por fin.

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Este es el concepto de MONSTERS UNLEASHED, la colección de Tyrannosaurius Books en que ha sido publicada Laguna Negra: bestias clásicas del cine sacadas de su contexto habitual.

 

Es el personaje de Jessica Aaron quien nos va a contar más cosas sobre el monstruo de Laguna Negra. Una mujer bella, agria, fumadora, un personaje femenino interesante hasta cierto punto. Aparece el término criptozoología. Se puede ver la intervención de una organización poderosa, quizá gubernamental. Conocemos el pasado de la criatura, es decir lo que ha ido sucediendo en los diez años que separan la escena de Leuze de la historia de Cardozo.

Cuánto cine ha chupado García Naranjo, presentándonos con un guiño cómplice las fases habituales de películas de este tipo. Los compañeros de Jessica Aaron son los secundarios que todo duro de acción necesita, para confraternizar un poco y recordarnos que sigue siendo duro.

—Mi nombre es Goro Chiba, y el kung-fu tiene poco que ver con mi lugar de procedencia —El oriental sonrió, añadiendo varios años a su rostro, ascético—. Soy japonés, de las islas enterradas. (…)

—Hudson Cardozo, ex boxeador, ex policía y recientemente cadáver —ofreció una mano que Goro estrechó con firmeza—. Ahora que hemos sido debidamente presentados, podemos cazar a ese jodido monstruo.

¿Quién está detrás de todo este tinglado? ¿El gobierno? ¿Una liga secreta? ¿Un filántropo millonario? Eso ya tendréis que leerlo. Pero continuemos, guiados por el talento natural de Jessica Aaron para mantenernos pegados a la narración:

Hudson caminaba siguiendo la estela de perfume a jabón de Jessica. Camiseta ajustada, pantalones oscuros y curvas rotundas. «Tiene un buen culo», decidió Hudson.

 

Subida a su lancha, un animal esbelto enfundado en el uniforme negro, Jessica guiará al grupo hacia la guarida de la bestia, en las entrañas mismas de Miami. Sí, otra lancha, que parecen suscitar una fascinación en García Naranjo solo comparable con la que siente John Woo.

El exdetective Hudson, el chico genio Abnett, el japonés Goro Chiba. Sin olvidarnos de Calígula Wheeler, mi favorito. Un bastardo tejano y anticuado que no podía faltar en una historia de este tipo, y que se adentrará en el infierno sin más ayuda que su revólver Remington. En las sucias alcantarillas de la ciudad, en este lugar sin luz y sin salida, la novela se vuelve claustrofóbica, inquietante, apasionante.

Laguna Negra Pablo García Naranjo

Tranquilos, que a estas alturas todavía os quedarán muchas páginas de acción, diversión, sorpresas, y no pocas explosiones. Páginas, por otro lado, de las que ya nada diré. Llegados a este punto la novela me había conquistado hacía rato, y espero que también yo te haya convencido.

Ya sabéis que este ronin nunca os intenta convencer de nada, pero como ya expondré más adelante me declaro bastante fan de Laguna Negra. No lo hago por mi, ni por García Naranjo, ¡sino por ti, hypocrite lecteur! Me gustaría que otras personas tuvieran la suerte de leer esta historia tan fresca y tan bien trabajada.

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Mañana se publica COBURN, por el mismo autor y editorial. Lo hace un viernes, como los estrenos de las películas. En esta nueva novela, García Naranjo nos transportará de nuevo al cine, en este caso a las películas de asesinos a sueldo de finales de los 70.

Tu ronin de todos los jueves
Tu ronin de todos los jueves

He intentado explicar bastante de la trama y desglosar los elementos de la novela, para que puedas saber qué te vas a encontrar en ella. No conozco al señor García Naranjo personalmente ni tengo lazos con Tyrannosaurius Books. Esta es una reseña ronin, una reseña que ha sido escrita por un hombre sin Amo. Razón de más para que deis valor objetivo a mis argumentos.

García Naranjo es un impecable novelista y su opera prima es una muy buena novela. Podría ser excelente, si no fuera por ese pequeño pero que le pongo en referencia a las escenas de acción, especialmente hacia el final de la historia. A pesar de esto, Laguna Negra sigue siendo una de las mejores novelas que he leído en mucho tiempo, y sin lugar a dudas, la que mayor diversión me ha proporcionado.

Sus virtudes no son pocas. Ante todo, la facilidad para seguir la trama, devorando su acción y diálogos. También el hecho que su autor es un experto en la historia de EEUU, sobre todo en lo que a referentes culturales se refiere. Esto le permite crear una atmósfera  trabajada y creíble que es lo que más destaco de su obra. Nos ofrece un viaje a la época y al lugar que presenta, hasta tal punto que a veces olvidamos que el que escribe nació en Sabadell y no en Estados Unidos.

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En esta atmósfera hace danzar el autor distintos arquetipos e incluso clichés para traernos una aventura fresca, más fresca que una de esas cervezas heladas que tanto le gusta disfrutar a Hudson Cardozo.

Poco me queda ya por decir, salvo invitaros a sumergiros la Laguna Negra. En su fondo os espera una cosa tan letal que solo podía pertenecer al mar, que es el más hermoso y horrible de los monstruos.


 

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