NO ERES BIENVENIDO, Varios autores (Parte 1)

No eres bienvenido, antología de terror publicada por La Pastilla Roja ediciones, editorial especializada en antologías. Temática: terror, y más concretamente, los Pueblos Malditos.

Lugares que esperan olvidados en alguna carretera secundaria y a los que la fatalidad conduce a un forastero, para horror y disfrute del lector. Es una antología que homenajea esta idea recurrente del cine de terror más comercial. Todos los relatos suceden además en Estados Unidos.

no eres bienvenido portada

Soy de los que opinan que, por tener la oportunidad de leer un par de buenos relatos (y me refiero a buenos de verdad) una antología ya vale la pena. En este sentido, No eres bienvenido no me ha defraudado, pues he encontrado no dos, sino varios relatos con mucha calidad.

Normalmente los ronins literarios no entraremos tanto a valorar si algo nos ha gustado o no. Nuestro trabajo es presentaros los elementos de cada novela para que decidáis por vosotros mismos si os animáis a leerla. Pero esto es algo que, tratándose de una antología, no nos pareció que tuviera mucho sentido.

Admitamos esto, en toda antología encontraremos:

1- Autores más experimentados que otros

2- Autores que dominan más el género que otros

3- Relatos con los que, por afinidad, conectaremos más que con otros

Dicho esto, cuando se trate de una antología intentaremos ofreceros un balance de la misma. Sin más dilación, hoy este ronin se va de ruta 666…

ronin auto

Subíos a mi coche y vamos a dar un paseo por lo mejor y lo peor de los Pueblos Malditos estadounidenses. Pero ni se os ocurra bajaros, eso no os gustaría…

Un lugar llamado Medianoche: 

Jack Cunhill está buscando a su hermano Mike, escritor de novelas. Han pasado cinco años de su desaparición, y si Jack no ha podido ir a buscarle antes es por haberse encontrado ingresado en un hospital psiquiátrico (nadie es perfecto, como él mismo se apresura en señalar).

Esto es Silent Hill. El relato pasa al lado
Esto es Silent Hill. El relato pasa al lado

Jack viaja a Midnight, un poblado que está muy cerquita de Silent Hill, ya sabéis, otro lugar maravilloso en el que todo va perfectamente. Se dirige hasta allí porque su hermano menciona el pueblo en su novela, lo que constituye su única pista. Al entrar en la primera tienda que encuentra, le confirman no solo que su hermano se ha dejado ver en Midnight, sino que al parecer es un tipo bastante conocido por allí.

Flota en el ambiente de Midnight un cierto ambiente rockabilly, con su Dinner’s Club, sus chicas que te llaman vaquero, sus canciones de Johnny Cash.

Esta podría ser Vera, la camarera de Midnight ¿Más pepsi, cariño?  
Esta podría ser Vera, la camarera de Midnight
¿Más pepsi, cariño?

El nombre del poblado, por otra parte, no es casual. Sus noches, como le advierten al protagonista, son especiales. Tras irse entrevistando con los lugareños, Jack descubre una casa en las afueras. Allí conocerá el placer más increíble, pero también el horror.

En mi opinión, el principal problema de Un lugar llamado Medianoche es que le cuesta entrar en materia. La forma de actuar de los lugareños desde luego te va despertando curiosidad, pero el impasse que forma el nudo del relato rompe el clímax. Podría haber funcionado mejor si fuera un relato más breve, o tal vez gracias a un gancho inicial más potente.

Honeybrook: 

Este relato me ha atrapado desde principio. La culpa: la increíble sensibilidad de su autora a la hora de escoger las palabras. Con ellas teje una atmósfera que te va envolviendo y llegado a un punto ya no te suelta. No es un relato en el que suceda gran cosa, pero esa es precisamente su virtud. La sutileza del miedo, la forma en que consigue que sigamos leyendo.

Aquí se trasluce el trabajo de una buena relatista, que pone toda la fuerza lírica al servicio de construir una historia palpable, real.

En el interior de la cabaña todo estaba lleno de polvo, como si hiciera mucho tiempo que nadie viviera allí. Tim entró, preguntándose si el viejo Tobías habría muerto. Le resultaba extraño. Hasta entonces, él solo había visto morir a los jóvenes. En el mundo absurdo en el que había vivido eso era lo que sucedía.

La premisa es bien sencilla: la vuelta a casa. Tim, un superviviente de la guerra de Vietnam, tullido por fuera y por dentro, regresa a Honeybrook, su pueblo en el midwest norteamericano.

Se sorprendía a veces mirándose en un espejo y sintiendo que no aparentaba la edad que sentía por dentro.

La imagen de Tim, siempre adelante, siempre caminando; las frases recurrentes, lo reiterativo de las ideas y del paisaje, tiñen de tintes oníricos este relato en el que no hacen falta persecuciones, monstruos o sangre para presentar el horror. Es un horror mucho más básico, reptiliano.

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Un horror que nos acompaña, flotando junto a nosotros a medida que nos adentramos en los campos de maíz que rodean Honeybrook. El miedo que conlleva volver a casa: que ésta haya cambiado, o peor, que nosotros lo hayamos hecho hasta el punto de no conseguir reconocerla.

Louis T. Clark, Investigador Paranormal: Picket Falls:

Los hechos: el hermano gemelo de Louis T. Clark asume su identidad y sale en su busca (comparte este hecho con el primer relato, pero a parte de esto no tiene mucho que ver argumentalmente). El destino es Picket Falls, un lugar frío y nevado, cerca de Boston.

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Es una historia de detectives de toda la vida, de esos que todavía llevaban sombrero y resultaban inexplicablemente irresistibles a toda mujer que se cruzara en su camino. Pero en la que se mezclan elementos sobrenaturales, un poco influidos quizá por la película El corazón del Ángel.

 

¿Yo, hablar francés? ¡Soy de Brooklyn!
¿Yo, hablar francés? ¡Soy de Brooklyn!

 

No es un relato que aporte conceptos novedosos. Lo paranormal, lo inexplicable, llega en el momento justo para hacernos seguir adelante con la trama, intentando conjeturar qué tipo de desagradable sorpresa esconde Picket Falls.

Se detective te vuelve irresistible
Se detective te vuelve irresistible

Tiene escenas de cama poco explícitas, pero sugerentes. Un guiño a las historias de este tipo de las que bebe el relato, y que la verdad ayudan a relajar la tensión de los sucesos de Picket Falls.

En definitiva, un relato sin pretensiones, escrito para nuestro entretenimiento.

Los niños del molino:

En mi opinión, el defecto de Los niños del molino radica en que extiende demasiado la escena sobrenatural, normalizándola a nuestros ojos. También tiene éxitos muy notables, como el de contarnos la historia desde el terror del personaje. La sensación de haber llegado al lugar equivocado está trabajada y es creíble. Experimentamos el desamparo del protagonista, atrapado en un lugar muy lejano al mundo de estúpido confort en el que suele vivir.

Los hechos: desesperado por sus malos resultados, el vendedor de aspiradoras Jules Sigly decide seguir el consejo de un compañero de profesión.

Ve a Prineville y te aseguro que cubrirás con la cuota del mes. Para ellos, que alguien de la ciudad venga a traerle el último grito en electrodomésticos es como recibir la visita del puto Santa Claus.

 

Gente mezquina pasándolo mal, eso es lo que rápidamente nos promete Los niños del molino. Leemos con toda la mala uva de los que hemos soportado a los vendedores de puerta fría, esos taimados engañadores de ancianas. Las dificultades no tardan en cernirse sobre nuestro protagonista, cuando una potente tormenta le obligan a desviarse, avanzando en su viejo Chevy hacia el verdadero destino que el autor ha planeado para él: Broken Mill.

¿Sabñeis quien coduce también un Chevelle? Yeah, TORETTO
¿Sabñeis quien coduce también un Chevelle? Yeah, TORETTO

 

Poco a poco le vamos cogiendo cariño al bueno de Jules. Tan mezquino, tan humano. Al detenerse en Broken Mill, una de esas ancianas fúnebres de historia de terror, advierte a Jules Sigly de que ha llegado al lugar equivocado. El autor no comete el error de caer en el tópico del tío de ciudad que ignora los consejos de los lugareños. Intuyendo que realmente ha aterrizado donde no le conviene, el vendedor sube en su Chevy y pisa a fondo para largarse de allí.

Pero claro, ya pasa que a veces la vida tiene otros planes para nosotros.

Jules frenó en seco, contemplando boquiabierto cómo uno tras otro, una serie de relámpagos incendiaban la obra de ingeniería centenaria, que tras recibir los brutales impactos se deshacía como una construcción de palillos de dientes, envuelta en llamas. Agarrado al volante, el vendedor no daba crédito a sus ojos. La tormenta acababa de atraparlo en una ratonera cuya única salida pasaba por Broken Mill.

Fanáticos religiosos, una mujer atada a un poste, un hacha. Y los niños del molino, claro. ¿Qué papel jugará el vendedor de aspiradoras en todo esto? Bueno, eso ya os lo dejo descubrir a vosotros porque los giros de la trama en Los niños del molino me han parecido, desde luego, interesantes.

Inns Town: 

Lo considero el mejor relato de la antología, por varias razones.

Para empezar, a diferencia de otras historias, omite el viaje del protagonista hacia el pueblo maldito de marras. Inns Town nos mete de lleno en situación, empezándola historia por el momento de tensión. Desde el interior del pueblo y aceptando que algo no va bien, el personaje va recapitulando todas las extrañas situaciones que ha vivido y que, por desgracia para él, ha ignorado.

Yo no debería haberlo hecho nunca, desde luego que no, y jamás antes me había ocurrido; sin embargo, me relajé. Quizás la causa fue tanta charla absurda. Era ridícula y desconcertante, pero la realidad era que me hizo evadirme de mis paranoias de hombres desconocidos saliendo de la nada para apuñalarme.

El personaje es, como vemos, un completo paranoico. Esto hace que en ningún momento nos relajemos ni nos aburramos. Cada frase que compone la trama está contaminada por su personalidad y sus manías persecutorias.

Otra virtud es la sencillez de los elementos que utiliza su autor: ancianos y extraños mensajes de texto van formando un crescendo que pasa de lo anecdótico a lo inquietante.

¿Un té, cariño?
¿Un té, cariño?

Finalmente, otro de los rasgos que destaco de Inns Town es lo exclusivamente psicológico del terror. No hay amenaza física, ni sangre, ni espíritus. El factor de horror lo compone aquí lo irracional, gritando a las puertas de nuestra mente.

Una historia excelente, a la que no se le puede sacar ningún pero.

Widow’s Island: 

En algún lugar entre Erie y Buffalo, Balcc conduce como puede a través de una cortina de lluvia. A Balcc solo le gusta el agua cuando está mezclándose con el bourbon. Es un exheroinómano, veterano de Vietnam y con afición a las armas. Se detiene por la lluvia y allí conoce a Ata, una fascinante mujer.

Los dos elementos que conforman el tema del relato, la feminidad y la presencia constante del agua, están magistralmente representados por el escritor. Me han hecho devorar Widow’s Island y experimentar un placer estético como hacía mucho tiempo que ningún escritor conseguía.

Ante sus ojos la lluvia desaparecía; en realidad no desaparecía, era como si un muro invisible no la permitiese traspasar el lugar donde comenzaba una bruma densa y de aspecto helado. Agua descendente casi rozándose con niebla, como dos amantes que no se tocan, que alargan de forma intencionada el momento previo a fundirse.

 

Fascinante es Ata, como también lo es el mundo al conduce a Balcc. Widow’s Island, un lugar habitado por un grupo de mujeres. Son independientes, casi descaradas. Salvajes. La manera de su autor de describirlas hace que pronto estemos tan hechizados y locos por ellas como Balcc. No es fácil captar con palabras el deseo que un hombre puede sentir por una hermosa desconocida, pero el autor de Widow’s island consigue captarlo perfectamente con sus palabras.

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Tengo un par de quejas para lo que, por otra parte, es una historia excelente. Son principalmente narrativas.

Para empezar, creo que el aviso de los sobrenatural llega un poco antes de tiempo, en una demostración innecesaria en el sentido de que la atmósfera creada por el autor ya es suficiente para darnos cuenta de lo que le espera a Balcc. En segundo lugar, el protagonista, actúa en cierto momento del relato, con una estupidez hollywoodiense que desentona con el formidable ritmo de la historia.

Pero en líneas generales la narración es muy potente. Hay oficio en cada párrafo. Diálogos con gancho, increíblemente vívidos, que convierten a los que los mantienen en personas de carne y hueso y no en personajes.

Widow’s Island es un relato que recuerda demasiado ala cinta The Wicker Man como para considerarse original, pero sus merecimientos literarios lo convierten en una de las joyas de esta antología.

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Final de la primera parte de la reseña.

Bueno, queridos amigos, hasta aquí hemos llegado hoy. Voy a sacar las Budweiser del coche y me voy a beber con esos sureños de ahí, que tienen pinta de buenas personas. Si no me pasa nada, volveré la semana que viene para continuar con mi guía de lo mejor y lo peor de los Pueblos Malditos de Estados Unidos, es decir, lo bueno y lo superlativo de No eres bienvenido.

 

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